Falín y diez más
por Herodes

RAMÓN, POCHE Y PANENKA

Una jugada bien trenzada es una jugada bien trenzada y ya está. Y un gol bonito es solamente eso: un gol bonito. No es un gol para enmarcar ni nada por el estilo. No es ninguna obra de arte como tampoco lo es el centro exquisito o el regate meritorio. Darle una dimensión artística al juego del puntapié es un error de enorme proporción. El arte es otra cosa: arte, lo que se dice arte, poquito sobre un terreno de juego. Y cultura, si ampliamos el espectro, ni te cuento: ninguna. 

La revista Panenka, para mi gusto, es uno de esos raros oasis culturales relacionados con el fútbol. El lector encuentra en Panenka reportajes, historias y artículos, firmados por reconocidos especialistas, que da gusto leer y que van más allá de las publicaciones deportivas habituales, más allá de los resultados, de las clasificaciones y de si nuestro argentino reteñido merece más el Balón de Oro que su portugués egoísta. Como si eso nos importara en alguna medida. También publica Panenka, además de lo dicho, cuentos breves. Y, al abrir por la página 113 el número 57 de la revista, correspondiente a este mes, me di de bruces con el relato A pie de campo en la sección El (des)cuento, texto firmado por David Vivancos e ilustrado por Adrià Fruitós. La historia gira alrededor de la entrevista concedida, nada más concluir el primer tiempo de un partido no especificado, por el defensa del equipo visitante a un periodista radiofónico. A pie de campo, como reza el título. Pero, ¿qué tiene de particular la narración?, ¿qué la hace merecedora de estas líneas?, se preguntará alguien con una mínima inquietud. Reproduzco, en respuesta a ese alguien tan curioso, un par de frases extraídas del primer párrafo del cuento:

"Brincan los jóvenes aficionados con las bufandas grisgranas al cuello, se empujan al ritmo marcado por el bombo y las trompetas. El jugador se lleva la mano al pecho, junto al escudo redondo, el índice tapando la estrella azul"

¿Cómo pasar por alto la mención al grisgrana de la bufanda, a la estrella azul del escudo? Superada la sorpresa inicial, llega el segundo párrafo:

"Lástima del penalti no señalado por derribo al propio Ramón y de esa falta de entendimiento entre Poche y Soto que ha significado el tanto local justo al final del primer período"

Reconocerán los jupiteristas con más trienios de angustia graderil, como lo es el propio autor del relato (que atesora unos cuantos), los nombres de Ramón, Poche y Soto, y también el de Trigo (a quien también se menciona más arriba). Se alegrarán los aficionados de que nuestros colores, históricos, asomen en una publicación del prestigio de Panenka. Pero, sobre todo, celebrarán los socios este modesto homenaje del escritor a toda aquella generación de futbolistas que, comandados por Juanjo, rescató al Júpiter, durante años de pico y temporadas de pala, de las categorías sin nombre hasta devolverlo, por fin, al lugar que le correspondía. Es de justicia hacerlo.



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