Falín y diez más
por Herodes

LA LOTERÍA DE LOS PENALTIS

Cuando escucho a alguien pronunciar la expresión, tan futbolera, de la lotería de los penaltis, a mí es que se me abren las carnes. En canal si quien lo dice es un profesional del balompié porque, entonces, la cosa ya tiene tintes delictivos. Tanto coraje me da la chorrada esa de la lotería de los penaltis que, cada vez que la oigo,me entran ganas de asaltar hemerotecas para investigar en la prensa deportiva y de dejarme los ojos consultando enciclopedias para enterarme, al fin, de quién fue el paisano que acuñó semejante pamplina. Dar con él, localizarlo -como Wiesenthal hacía con los criminales de guerra y verdugos nazis- y colgarlo por los pulgares en la plaza mayor para que las mujeres le arrojaran a la cara verduras y hortalizas pochas y los chiquillos pudieran reírse a gusto de él señalándolo con el dedo recién sacado de la nariz.

Pero, bueno, ¿acaso es una lotería que Diego Alves detenga tantos penaltis? ¿Su estadística obedece a la azarosa alineación de los astros o son sus condiciones y trabajo específico los que explican el éxito? Me parecería de una mezquindad y una simpleza supinas sostener algo así. Extrapolarlo a los lanzadores resulta igual de caprichoso y abominable. O más, dado que su tarea es, sobre el papel, bastante más sencilla que la delos porteros. Así que deduzco que lo de la suerte, lo de la lotería, debió de inventárselo un perdedor que quiso justificar, de algún modo, una derrota. O un tibio que quiso ponerse la venda antes de ser herido. Un pusilánime al cual ya le llegaba con empatar. Y quien recurre siempre a la cantinela de la lotería de los penaltis, en el fondo, eso es lo que nos está confesando: "soy un perdedor y ya hice suficiente con demostrar que el otro no era mejor que yo y, si acabé palmando, fue por culpa de la mala fortuna. A mí dejadme tranquilo que la cosa no va conmigo". Y se queda tan pancho. Como si lanzar penaltis no fuera una suerte del fútbol sino una cosa extraterrestre. Como si no hubiera que entrenarlos igual que la ejecución de una falta o la defensa de un saque de esquina. Como si no hubiera que trabajarlos, técnica, psicológicamente, para la Liga, para la Copa, para el Mundial. Como si.

Me cuesta creer que en Alemania o en Italia tengan una expresión similar. Dudo que quienes están más que acostumbrados a ganar (casi) siempre lo confíen todo a la suerte. Qué digo: dudo que confíen nada a la suerte. Gente competitiva, los alemanes. Trabajadores. Resolutivos. Eficaces. Quizás sí que exista, en Alemania, la de la tontería de los penaltis. Puede que ésa sí. Pero no la de la lotería. Ésa no. Ésa existe aquí.

La tontería de los penaltis.

Herodes



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