EDITORIAL: Verano sin competición, verano aburridísimo

Me considero una persona futbolera, refiriéndome por futbolera a que no es extraño verme presenciando un partido entre dos equipos que no son los que habitualmente sigo. En ese sentido, el Mundial de fútbol es un buen ejemplo de ello. Lo considero una gran oportunidad de ver fútbol de selecciones exóticas que de otra manera serían difíciles de poder ver.

Pero voy a serles sincero. En lo que respecta al fútbol territorial, en los meses de julio y agosto me aburro soberanamente. Los partidos amistosos y torneíllos de verano no despiertan en mí el más mínimo interés. Primero, porque el premio en estos partidos es más honorífico que otra cosa. Segundo, porque los equipos no juegan igual que jugarían en temporada oficial. Y tercero, porque cuando la liga se va de vacaciones, uno también tiene ganas de aprovechar para hacer las suyas.

La excepción es el Torneig d’Històrics. Pienso que este veterano torneo, que a lo largo de los años las ha visto de todos los colores, tiene su prestigio más que ganado, y que su formato es atractivo. Cada año intento no perdérmelo y es prácticamente el único torneo de verano que me motiva un poco.

En estos días de vacaciones se goza de mucho tiempo libre, la verdad. Y siempre echas de menos el fútbol de competición y no puedes evitar pensar en qué podría hacerse para animar un poco el verano futbolístico, almenos en lo que respecta a equipos de Barcelona. Cuando escribí el último Editorial y mencioné los intentos infructuosos que hubo en épocas relativamente recientes para “resucitar” la antigua Copa de Barcelona, se me quedó la idea en la cabeza y empecé a imaginar cómo podría ser una Copa de Barcelona atractiva para el espectador y viable en términos de calendario. Y voy a intentar describirlo aquí, a ver si cunde la idea y alguien del fútbol territorial recoge el guante.

Sin tener en cuenta la viabilidad económica (eso deberían estudiarlo los entendidos en economía, ahí no entro), creo que sería factible desde el punto de vista del calendario: El primer paso sería acortar el período intertemporadas. Las vacaciones, vaya! Fijémonos en que ahora las ligas terminan en el mes de mayo. Luego se reservan los fines de semana de junio hasta San Juan para hacer los play-offs… y ya no vuelven a haber más partidos de liga hasta prácticamente finales de agosto. Un equipo que no se clasifique para play-offs puede estar casi 3 meses sin jugar un partido oficial. Mi propuesta sería que la Copa de Barcelona se jugase durante todo el mes de junio y todo el mes de agosto, parando durante todo el mes de julio para que los futbolistas se vayan de vacaciones y durante una semana en agosto para que tenga lugar el Històrics. La Copa se jugaría durante el resto del verano.

Y qué formato tendría? Pues ahí tenemos múltiples posibilidades. Por lo pronto, yo me he dedicado a coger todos los equipos no filiales (excepto Espanyol B y Barcelona B, que sí que les dejaría participar) de la ciudad de Barcelona, desde Segunda B hasta Tercera Catalana. Puede que me haya olvidado alguno, pero a mi me salen 36 equipos ubicados y arraigados en la ciudad hasta Tercera Catalana. Pues bien: Se agrupan esos 36 equipos en 6 grupos de 6 equipos cada uno (con los equipos de categorías más altas como cabezas de serie) y juegan una liguilla entre ellos a partido único para ahorrar días de calendario. Estaríamos hablando de 5 jornadas, si no estoy equivocado. Se clasificarían los 6 campeones de grupo, los 6 subcampeones y los 4 mejores terceros. En total serían 16 equipos clasificados, que a partir de entonces jugarían eliminatorias de octavos, cuartos y semis hasta llegar a la gran final que se podría jugar en el Estadio Olímpico de Montjuïc en alguna fecha durante la temporada a convenir entre los clubes finalistas. Lo ideal sería en el día de la Mercé, por ser festivo en Barcelona y ser las fiestas locales.

Sé que esto plantearía muchas dudas, pero si se pudiera hacer dotaríamos al verano de mucho más interés futbolístico para el espectador de lo que tiene actualmente. Este torneo sería flexible, permitiría jugar el Històrics igualmente deteniendo la competición durante una semana. Y si faltasen fechas y no diera tiempo de terminarla antes del inicio de las ligas, podrían jugarse las últimas eliminatorias en septiembre, en días entre semana. En cuanto a los equipos que jueguen play-off de ascenso en junio, habría que estudiar cómo hacerlo, pero quizás jugar entre semana también en junio tampoco sería mala idea. Y los jugadores seguirían teniendo un mes de vacaciones, en julio, porque en agosto con tantos partidos se podría prescindir de los encuentros amistosos de preparación. La propia Copa de Barcelona serviría de preparación para la liga. Y para el resto de Cataluña se pueden crear torneos parecidos.

En fin, es una idea utópica que seguramente nunca la veamos realizada, o almenos no como un torneo de cierta envergadura como aquí he planteado. Pero eso sí: Si no es la Copa de Barcelona que sea otra cosa, pero estaría bien rellenar un poco el verano con algo que capte más el interés del espectador y que les dé más vidilla a equipos que se pueden pasar casi 3 meses sin jugar nada de carácter oficial.

A ver si algún día alguien mueve las fichas necesarias para revitalizar el fútbol en verano. Espero que sí.

Josep Devesa
Fundador de PlanetaJupiter.com